SIGO VIVA

Llevo tanto tiempo sin escribir , que me parece imposible que lo este haciendo en este momento.
Se que he quedado mal con muchos de vosotros, pero creo que comprendereis, que hay momentos en esta vida en los que no se tienen ganas ni de mirarse uno en el espejo, este ha sido mi caso.Llegó la maravillosa "Crisis" y arrastro a mi familia con ella.. bueno en realidad nos sigue arrastrando.
La situación no ha mejorado,los nervios están peor, el día a día es difícil, las relaciones personales muchas veces se hacen insoportables,y las esperanzas de salir de "esta" se van disipando poco a poco, tanto que me han llevado a tener que estar en tratamiento psiquiatrico...lo mio ya es una depresión mayor cronificada, que me tiene sumida en una tristeza que no es normal en mi. Así que no quiero que penséis que , os he olvidado, no podría hacerlo, pero me cuesta contar cosas bonitas y para contaros tristeza, creo que lo mejor es callarmelas.
Espero (no con mucha convicción) que esta etapa de mi vida,pase pronto y poder estar más a menudo con todos vosotros.
Mientras tanto mis mejores deseos para TODOS.

EL CAMELLO COJITO (AUTO DE LOS REYES MAGOS)


Stuart sherry Blanchard




El camello se pinchó
Con un cardo en el camino
Y el mecánico Melchor
Le dio vino.

Baltasar fue a repostar
Más allá del quinto pino....
E intranquilo el gran Melchor
Consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos,
no llegamos
y el Santo Parto ha venido!

-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
Más medio muerto que vivo
Va espeluchando su felpa
Entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
Al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
A lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
Cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
Le hace cosquillas al Niño.


Gloria Fuertes