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ANTONIO TABUCCHI


La historia de los sueños acompaña la historia de los hombres.

Desde que el hombre aprendió a contarse, contó sus sueños, atribuyéndole poco a poco al hecho de soñar motivaciones diferentes.

La interpretación de las interpretaciones de la actividad de soñar podría constituir una interpretación de la civilización humana (y los etnólogos que la hicieron no faltan).

Desde los tratados de la Grecia clásica hasta La interpretación de los sueños de Freud, el hombre ha tratado de captar la significación de su estado diurno a partir de los signos del estado nocturno.


La interpretación del sueño como "imagen significante" se aplica tanto al pasado como al futuro de nuestra existencia:
ella "explica" algo que ocurrió en nuestra vida y a lo que no sabemos qué sentido atribuir, o "predice" un acontecimiento que se verificará.

Se entiende que la cadena temporal del antes y el después en ambos casos es completamente ficticia.

En el primer caso, como ocurre en ciertas culturas estudiadas por los etnólogos, establecer la relación entre lo que soñamos y lo que sucedió constituye la forma más elemental de un uso terapéutico del sueño, con el fin de motivar lo arbitrario y lo absurdo, presentándole el sueño al individuo como algo prefigurado y dándole así el rostro de su destino.

En el segundo caso, verbigracia con la palabra del oráculo en la Grecia antigua, el acontecimiento posterior se encargará de "llevar a cabo el sueño", atribuyéndole a éste un valor de "deuda", una "prefiguración coercitiva", como señaló de manera muy penetrante Roger Caillois.

Algunos antropólogos, etnólogos y filósofos (Lévi-Strauss, Foucault, etc.) observaron que el sueño logra conquistar un estatuto de actividad social cuando su interpretación, de experiencia solitaria, es delegada al oniromántico, ya sea al chamán o al psicoanalista, porque en este caso "no es mi propio destino el que yo realizo al soñar, sino el de mis allegados, vivos o muertos, o el de mis clientes" (G. Charuty).

Que el sueño sea una actividad social muy importante se demuestra, de otro lado, por su influencia en la historia:

hay sueños que cambiaron la historia (el sueño de Constantino) y sueños mediante los cuales se ha tratado de cambiar la historia (el sueño de Escipión).

Si los sueños de los hombres han dejado su huella en la historia, la literatura, por su parte, desborda los sueños.

Desde el poema de Gilgamés hasta la Biblia, de Calderón hasta Shakespeare o hasta Kafka, el "derecho a soñar", como lo llamó Bachelard, acompaña la escritura.

Y que los sueños signifiquen todo (Freud) o que no signifiquen nada (Caillois, lo que también es una interpretación), que estén hechos de una materia vivida o de una materia que pertenece a otra dimensión, es simplemente contándolos como la literatura, con toda libertad, los propuso a sus onirománticos, es decir, a todos nosotros, los lectores.

TIFFANY & CO.


Cuantas de nosotras no hemos visto " Desayuno con Diamantes", yo la he visto cientos de veces, en mi retina queda reflejado el fotograma de una maravillosa Audrey Hepburn,saliendo de un taxis , en la 5ª Avenida, con un maravilloso vestido negro de noche, un gran collar de perlas,unos guantes largos negros, un moño impresionante y gafas de sol, mirando el escaparate de Tiffany, mientras pellizca un croissant...cada vez que veo la película, el físico de Audrey desaparece y aparece el mio... después de un rato me despierto y vuelvo a la realidad, la realidad donde no puedo comprarme nada de esta maravillosa firma.

Pues ahora no, ya podemos comprarnos cositas de Tiffany, por el mismo precio que podemos comprarnos cualquier joyita de plata, pero con toda la clase de esta firma.
No hace falta gastarte mucho, desde 100 dolares USA, hasta 200, tienen unos maravillosos anillos con el logo de ellos.
¡Porque no vamos a darnos el placer, de hacer nuestro sueños realidad!