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ADIOS A " LA NEGRA"



Mercedes Sosa, la Negra. se ha ido, se ha dado a volar. Y que palabras mejores para despedirla que este fragmento de un poema de Alfonsina Storni.

Anda, date a volar, hazte una abeja,
En el jardín florecen amapolas,
Y el néctar fino colma las corolas;
Mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, suelta a volar, hazte paloma,
Recorre el bosque y picotea granos,
Come migajas en distintas manos
La pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la primavera y su tesoro,
La primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto...
Anda, camina por el mundo, sabe;
Dispuesta sobre el mar está tu nave:
Date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquéllo...
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar... mi amor no te detiene,
¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
Llore mi vida... el corazón se apene...
Date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma... el corazón partido,
Suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
Hay numerosas sendas para tí...
Pero se hace la noche; no te apures...
Todas traen a mí...

LA FLAUTA MAGICA

Retrato póstumo de Mozart, obra de Bárbara Krafft

LA FLAUTA MÁGICA

" ...El príncipe Tamino es perseguido por una serpiente gigante, se adentra en el bosque tratando de huir, pero ha entrado en el reino de la reina de la Noche sin saberlo. Allí llegará a un acuerdo con la reina para conseguir la mano de su hija a cambio de que la libere del secuestro en la que la tiene sometida Sarastro.

Tamino, se dispondrá a salvar a su amada, sin embargo una vez llegado al reino de Sarastro, se da cuenta que la realidad es otra y decide quedarse allí al lado de su amada y lejos de la reina. Para quedarse y pertenecer al templo de los sabios, habrá de pasar una serie de pruebas que logrará superar. Finalmente los dos amantes se unirán para siempre mientras que su malvada madre será derrotada definitivamente.


"
Opera de: Wolfgang Amadeus Mozart
(1756-1791)

HISTORIA DE UN DOMADOR DE CABALLOS

Autor: Guillaume Coustou
Música: Cavalleria Rusticana, intermezzo Sinfonico


"...En las estepas húngaras, donde el horizonte es igual en las cuatro direcciones, y los vientos hululan durante la noche como si fueran demonios, había un famoso domador de caballos.

El domador era conocido por su rigor, pero también porque de vez en cuando soltaba alguno de ellos y lo dejaba en libertad.

Un aprendiz vio que algunos de estos caballos eran vigorosos y con cualidades, así que intrigado le preguntó al domador, el motivo de soltar tan bellos animales.

-Mira hijo, estos caballos son una raza que durante tiempo han sido criados y nacen en los corrales, pero sus ancestros eran salvajes, vivían libres en pequeños grupos, viajaban en toda dirección y no eran de ningún lugar. Cada uno de ellos es único, ninguno es igual.

Están los mansos, esos no son caballos hijo, llevan tanto tiempo domesticados que solo sirven para criar o arar los campos. Luego están los caballos que sin ser mansos son dóciles y muy inteligentes, son fáciles de guiar pues aprenden rápido, y con una simple orden obedecen.

Una vez aprendido responden a los movimientos del jinete con soltura, y si alguna vez se desvían del camino solo con ver la sombra de la fusta será suficiente.

Hay caballos que se resisten a que les guíes, tardan más o menos tiempo pero aprenden a confiar y a obedecer al jinete. Tienen su carácter y puede que puntualmente requieran un toque de voz para situarlo en el camino, pero eso no daña al caballo.

Hay caballos que son rebeldes, y aunque les castigues no obedecen. Nunca aceptan que otro les guié, o monte sobre ellos, son salvajes. Domar a estos caballos supone una lucha en la que fácilmente puede acabar con la montura o el jinete herido. Tal tarea es un despilfarro de energía, y aun cuando domesticaras a dicho caballo quedaría marcado, ya no sería un caballo. Por eso a veces libero alguno de estos caballos, y los dejo recorrer las estepas en libertad.-
¿Por qué es así? -Hijo, la vida es un misterio, esta cabeza no lo sabe todo.
A veces en sueños uno de ellos viene a visitarme, y viajamos lejos a un mundo donde ya nadie enseña a nadie y cada cual hace su parte.- ..."

CHET BAKER ...EL ESPÍRITU DEL JAZZ


Chesney Henry Baker, Jr. (Yale, Estados Unidos, 23 de diciembre de 1929 - † Ámsterdam, Holanda 13 de mayo de 1988), Chet Baker, trompetista y cantante estadounidense de jazz.

Se trata de uno de los músicos de jazz más populares de la historia: imagen, biografía, leyenda y cualidades artísticas conformaron un artista sumamente atractivo para el gran público, desbordando los habituales círculos restringidos del jazz. Su música, exponente del estilo cool (el west coast jazz de los años cincuenta), es sumamente accesible y delicada, y casi siempre está vinculada a la balada intimista, lírica y delicada, tanto en su vertiente instrumental como vocal. La trompeta de Chet Baker suena con una suavidad y tranquilidad similar a la de su voz.

El padre de Baker, Chesney Henry Baker, Sr., era un guitarrista y su madre trabajaba en una perfumería. En 1940 se trasladaron de Yale a Glendale, en California. Siendo niño, Baker cantó en concursos de aficionados y en el coro de la iglesia. En su adolescencia, el padre le compró un trombón, que luego reemplazaría por una trompeta al ser demasiado grande el otro para el chico. Su primer aprendizaje musical tuvo lugar en el instituto de Glendale, aunque su formación musical terminó por ser puramente intuitiva. En 1946, con 16 años, abandonó la escuela y se enroló en el ejército. Fue enviado a Berlín, donde tocó en la 298th Army Band. Tras su regreso en 1948, se apuntó a El Camino College en Los Angeles, donde estudió teoría y armonía mientras tocaba en los clubes de jazz; abandonó los estudios al segundo año. Se volvió a alistar en el ejército en 1950 y se convirtió en miembro de la Sixth Army Band en el Presidio, en San Francisco. Siguió actuando en los clubes de la ciudad y finalmente consiguió por segunda y definitiva vez su liberación del ejército para convertirse en un músico profesional de jazz.

Inicialmente, Baker tocó en la banda de Vido Musso y luego con Stan Getz. (La primera grabación de Baker es una interpretación de «Out of Nowhere» que aparece en una toma de una jam session realizada el 24 de marzo de 1952). Su éxito llegó rápidamente cuando en la primavera de 1952 fue elegido para tocar con Charlie Parker, debutando en el Tiffany Club de Los Angeles el 29 de mayo de 1952. Ese mismo verano, empezó a tocar en el cuarteto de Gerry Mulligan, grupo compuesto solo de trombón, trompeta, bajo y batería, sin piano, que atrajo la atención durante sus actuaciones en el nightclub Haig consiguiendo realizar grabaciones para el recién creado sello Pacific Jazz Records (más tarde conocido como World Pacific Records). El primer LP fue Gerry Mulligan Quartet, que incluía la famosa interpretación de Baker de «My Funny Valentine».

El Gerry Mulligan Quartet duró apenas un año: en junio de 1953 su líder ingresó en la cárcel por drogas. Baker formó su propio cuarteto, que en principio contaba con Russ Freeman al piano, Red Mitchell al bajo y Bobby White a la batería; realizó su primera grabación como líder para Pacific Jazz el 24 de julio de 1953. En 1954, Pacific Jazz realizó Chet Baker Sings, un disco que incrementó su popularidad y que le haría seguir cantando el resto de su carrera. Su popularidad le hizo trabajar en una película, Hell’s Horizon, de 1955, pero declinó un contrato con unos estudios para llevar a cabo una gira europea desde septiembre de 1955 a abril de 1956. A su regreso a Estados Unidos formó un quinteto con el saxofonista Phil Urso y el pianista Bobby Timmons. Contrariando su reputación de intérprete relajado, Baker tocó con este grupo al estilo bebop, que grabaría el disco Chet Baker & Crew para Pacific Jazz en julio de 1956.

Realizó una gira por Estados Unidos en febrero de 1957 con los Birdland All-Stars. Regresó a Europa en 1959, concretamente a Italia. Mientras tanto, Hollywood realiza en 1960 una biografía ficcionalizada de Baker, All the Fine Young Cannibals.

Baker se había vuelto adicto a la heroína en los cincuenta y había sido encarcelado varias veces durante periodos cortos de tiempo. No obstante, no sería hasta los años sesenta en que su adicción empezaría a interferir en su carrera musical. Fue arrestado en Italia en el verano de 1960 y pasó casi un año y medio entre rejas. Celebró su regreso grabando en 1962 Chet Is Back! para la RCA. A finales de año, sin embargo, fue arrestado en Alemania occidental y expulsado a Suiza, luego a Francia y, finalmente, a Inglaterra. Pero fue deportado de nuevo a Francia a causa de otro problema con las drogas en 1963. Vivió en París y durante todo el año siguiente actuó en Francia y España, pero tras ser arrestado una vez más en Alemania occidental, fue deportado a Estados Unidos, a donde llegó en 1964. Tocó en Nueva York y en Los Ángeles a mediados de los sesenta, cambiando temporalmente la trompeta por el fliscorno. En el verano de 1966, sufrió una gran paliza en San Francisco que estaba relacionada con su adicción a las drogas. Como consecuencia de ella, sufrió algún desperfecto en su dentadura que le llevó a modificar su embocadura en la trompeta. Hacia finales de los sesenta, grababa y actuaba sólo de forma ocasional; a comienzos de los setenta, se retiró por completo.

Retomando cierto control sobre su vida gracias a tomar metadona para controlar su adicción a la heroína, y con la inestimable ayuda de su colega Dizzy Gillespie, Baker regresó fundamentalmente con dos actuaciones: una en un importante club neoyorkino en 1973 y otra en un concierto con Gerry Mulligan en el Carnegie Hall en 1974. Hacia mediados de los setenta, Baker regresó a Europa donde seguiría actuando de forma regular, con viajes ocasionales a Japón y regresos a Estados Unidos. Atrajo también la atención de los músicos de rock, con quienes llegó a actuar, como por ejemplo con Elvis Costello en 1983. En 1987, el fotógrafo y director de cine Bruce Weber emprendió la grabación de un documental sobre Baker. Al año siguiente, Baker moriría al caer por la ventana de un hotel en Ámsterdam tras ingerir heroína y cocaína. La película de Weber, Let’s Get Lost, estrenada en 1988, consiguió una nominación a los Óscar. En 1997, fue publicada su autobiografía inacabada con el título de As Though I Had Wings: The Lost Memoir. Sus restos se encuentran en el Cementerio Inglewood Park de Los Angeles, California.

LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO


Un hombre se sentó en una estación del metro en Washington y comenzó a tocar el violín, en una fría mañana de enero. Durante los siguientes 45 minutos, interpretó seis obras de Bach. Durante el mismo tiempo, se calcula que pasaron por esa estación algo más de mil personas, casi todas camino a sus trabajos.

Transcurrieron tres minutos hasta que alguien se detuvo ante el músico. Un hombre de mediana edad alteró por un segundo su paso y advirtió que había una persona tocando música.
Un minuto más tarde, el violinista recibió su primera donación: una mujer arrojó un dólar en la lata y continuó su march
a.

Algunos minutos más tarde, alguien se apoyó contra la pared a escuchar, pero enseguida miró su reloj y retomó su camino.

Quien más atención prestó fue un niño de 3 años. Su madre tiraba del brazo, apurada, pero el niño se plantó ante el músico. Cuando su madre logró arrancarlo del lugar, el niño continuó volteando su cabeza para mirar al artista. Esto se repitió con otros niños. Todos los padres, sin excepción, los forzaron a seguir la marcha.

En los tres cuartos de hora que el músico tocó, sólo siete personas se detuvieron y otras veinte dieron dinero, sin interrumpir su camino. El violinista recaudó 32 dólares. Cuando terminó de tocar y se hizo silencio, nadie pareció advertirlo. No hubo aplausos, ni reconocimientos.

Nadie lo sabía, pero ese violinista era Joshua Bell, uno de los mejores músicos del mundo, tocando las obras más complejas que se escribieron alguna vez, en un violín tasado en 3.5 millones de dólares. Dos días antes de su actuación en el metro, Bell colmó un teatro en Boston, con localidades que promediaban los 100 dólares.

Esta es una historia real. La actuación de Joshua Bell de incógnito en el metro fue organizada por el diario The Washington Post como parte de un experimento social sobre la percepción, el gusto y las prioridades de las personas. La consigna era: en un ambiente banal y a una hora inconveniente, ¿percibimos la belleza? ¿Nos detenemos a apreciarla? ¿Reconocemos el talento en un contexto inesperado?

Tan sólo una mujer le reconoció. Stacy Fukuyama, que trabaja en el Departamento de Comercio, llegó casi al final de su actuación. No lo dudó ni un segundo: el que tocaba el violín no era ningún artista callejero. Le había visto hacía tres semanas en un concierto en la Biblioteca del Congreso. Y se quedó mirando, atónita, hasta que la última nota salió del Stradivarius.

"Ha sido lo más impactante que he visto en Washington", reconoce. "Joshua Bell estaba allí tocando en hora punta, y la gente no se paraba, ni siquiera miraba. ¡Algunos incluso le echaban monedas! ¡Cuartos de dólar! Yo eso no se lo haría a nadie". Lo que más extrañó a Bell, sin embargo, fue que al final de cada pieza no pasaba "nada". Nada. Ni un bravo, ni un aplauso. Sólo silencio.

En total, Bell almacenó en la funda de su Stradivarius 32 dólares y algo de calderilla. "No está mal", bromea, "casi 40 dólares la hora... podría vivir de esto. Y no tendría que pagarle a mi agente".

Una de las conclusiones de esta experiencia, podría ser la siguiente: Si no tenemos un instante para detenernos a escuchar a uno de los mejores músicos interpretar la mejor música escrita, ¿qué otras cosas nos estaremos perdiendo?